La llegada del invierno, y las bajas temperaturas, hacen que la familias utilicen múltiples fuentes de calefacción en sus viviendas. Esto, además, es clave en un escenario como el actual, donde el llamado es a estar en casa, dedicando más tiempo al trabajo remoto y/o estudios. Por ello, la SEC pone a disposición de la comunidad una serie de consejos para que el uso de la electricidad, parafina -o kerosene- y el gas sea seguro.

Estufas Eléctricas:

Es importante que la instalación eléctrica interior de la vivienda cuente con elementos de seguridad, como por ejemplo protectores diferenciales, para minimizar la ocurrencia de situaciones de potencial riesgo durante el uso de artefactos eléctricos.

Si se debe adquirir una nueva estufa en el comercio establecido, debe contar con su respectivo SELLO SEC, distintivo que acredita que ha sido sometidas a pruebas para un uso seguro.

Las estufas eléctricas deben ser sometidas, al menos una vez al año, a mantenciones preventivas, las que pueden ser realizadas por el respectivo servicio técnico de cada marca.
Es importante que las familias, al momento de adquirir una nueva estufa eléctrica, consideren factores como la potencia del artefacto y el lugar donde se ocupará. Esto, para prevenir una eventual sobrecarga de la instalación eléctrica.
Los alargadores, también conocidos como «zapatillas», también deben contar con su respectivo SELLO SEC y deben encontrarse en buen estado.
No se debe ubicar una estufa eléctrica, mientras esté operando, cerca de fuentes potencialmente inflamables, como por ejemplo cortinas.
No se debe utilizar una estufa eléctrica para secar ropa. Tampoco se debe usar en baños o ambientes cerrados.
Si se requiere conectar la estufa eléctrica a un alargador -o «zapatilla»-, éste debe contar con SELLO SEC, ser usado por períodos cortos y no debe ser sobrecargados.

Si durante su funcionamiento la estufa eléctrica presenta fallas (se apaga, hay presencia de humo, etc.), no debe utilizarse.

Si antes de encender la estufa se detecta alguna señal de deterioro, por ejemplo el enchufe o cable presenta signos de daños o desgaste, la recomendación es no usarla y recurrir al respectivo servicio técnico, para su revisión.
Si durante el uso de la estufa eléctrica se registran cortes de luz en la vivienda, se debe desconectar el artefacto y realizar una revisión, para prevenir situaciones de potencial riesgo.

Estufas a Parafina:

La parafina debe ser adquirida en locales establecidos, ya que cumplen con las disposiciones de seguridad que establece la normativa vigente.
Si se requiere comprar una pequeña cantidad de parafina, se deben utilizar envases resistentes y que cuenten con medidas seguridad, como un sistema de cierre seguro. No deben usarse envases de vidrio o el envase extraíble de las estufas láser.
En caso de comprar, transportar o almacenar más de 10 litros de parafina, la normativa señala que deben usarse bidones de color azul y certificados por la SEC, con un máximo de dos por persona.
Se debe disponer en la casa de un lugar seguro para almacenar la parafina: este sitio debe estar alejado de fuentes de calor, de niños o niñas y no estar expuesto a la intemperie de forma directa.

Si se debe adquirir una nueva estufa en el comercio establecido, debe contar con su respectivo SELLO SEC, distintivo que acredita que ha sido sometidas a pruebas para un uso seguro.

Las estufas a parafina deben ser sometidas, al menos una vez al año, a mantenciones preventivas, las que pueden ser realizadas por el respectivo servicio técnico de cada marca.
Las estufas a parafina, de encendido manual, deben ser prendidas y apagadas fuera de las casas, salvo que cuenten con un sistema automático, el que debe ser indicado por el fabricante en el manual de usuario. Al momento de cargar combustible, se debe hacer de forma lenta para evitar salpicaduras.
Es clave mantener una correcta ventilación de los espacios mientras está en operación la estufa, para así disminuir situaciones de potencial riesgo vinculados al monóxido de carbono.
No se debe ubicar una estufa a parafina, mientras esté operando, cerca de fuentes potencialmente inflamables, como por ejemplo cortinas.
No se debe usar la estufa a parafina para secar ropa o calentar comida. Tampoco se debe utilizar en baños, dormitorios o ambientes cerrados.
No se debe realizar la carga de combustible en la estufa mientras está en funcionamiento.

Si durante su funcionamiento la estufa a parafina presenta fallas (se apaga, hay presencia de humo, sospechas de fuga de combustible, etc.), no debe utilizarse.

Si antes de encender la estufa se detecta alguna señal de deterioro, la recomendación es no usarla y recurrir al respectivo servicio técnico, para su revisión.
En caso que la parafina comprada en el comercio esté adulterada, o si se sospecha que el energético no cumple con los estándares de calidad vigentes, la denuncia puede ser realizada en www.sec.cl.

Estufas con Cilindro de Gas:

Para retirar el sello de seguridad de un cilindro de gas, no se deben usar elementos cortantes como cuchillos o tijeras, ya que podrían dañar la válvula.
Para conectar un «balón de gas» a la estufa, hay que utilizar reguladores y flexibles que cuenten con SELLO SEC, quedando prohibido el uso de mangueras de jardín.
Los reguladores y flexibles deben tener su Fecha de Vencimiento en un lugar visible. Generalmente, está impresa en el propio artículo.
Al adquirir un cilindro de gas, hay que verificar que esté en buen estado, al igual que el sello de seguridad.
Los cilindros de gas deben mantenerse en un lugar seguro de las casas y no quedar expuestos al calor, llamas u otras fuentes de ignición.
Si se debe comprar una estufa nueva en el comercio establecido, hay que verificar que posea su respectivo SELLO SEC, distintivo que acredita que ha sido sometida a pruebas para un uso seguro.
Las estufas a gas deben ser sometidas, al menos una vez al año, a mantenciones preventivas, las que pueden ser realizadas por el respectivo servicio técnico de cada marca.
Mientras esté en uso, la estufa a gas debe tener una llama constante de color azul. Si se observa que la llama está intermitente, o de otro color, podrían ser síntomas de mal funcionamiento.
Es clave mantener una correcta ventilación de los espacios en donde se usa la estufa, para así disminuir situaciones de potencial riesgo vinculados al monóxido de carbono.
No se debe ubicar una estufa a gas, mientras esté operando, cerca de fuentes potencialmente inflamables, como por ejemplo cortinas.
No se debe utilizar una estufa a gas para secar ropa. Tampoco se debe utilizar en baños, dormitorios o ambientes cerrados.
La estufa a gas, mientras es usada, no debe estar expuesta de forma directa a corrientes de aire, ya que podría generar que la llama se apague.
Nunca se debe poner el cilindro de gas en posición horizontal mientras está en uso.
Si durante su funcionamiento la estufa a gas presenta fallas (se apaga, llama intermitente o de otro color que no sea azul), no debe utilizarse.
Si antes de encender la estufa se detecta alguna señal de deterioro, la recomendación es no usarla y recurrir al respectivo servicio técnico, para su revisión.
Si se percibe olor a gas en el sector donde está operando la estufa, se debe interrumpir su utilización y proceder a ventilar los espacios.
En caso de percibir síntomas como dolor de cabeza, malestar general, nauseas o mareos mientras se utiliza una estufa a gas, se debe apagar la estufa y ventilar de forma inmediata el lugar, para prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono.

Eligiendo la mejor calefacción para el Hogar:

Antes de, por ejemplo, comprar una estufa nueva, es clave identificar las necesidades de cada familia, ya que no es lo mismo calefaccionar un hogar con bebés o adultos mayores, que requieren un calor permanente y libre de emisiones, que un departamento donde vive una persona más joven. Esta definición se puede realizar a partir de cuatro factores: seguridad, emisiones, operación y costo.

Seguridad

Se deben analizar aspectos como la presencia de niños pequeños, que pudieran entrar en contacto con estufas, para evitar quemaduras.

Emisiones

Las estufas a gas y parafina generan monóxido de carbono, que es imperceptible, invisible y sin olor, que puede generar, en caso de intoxicación, dolores de cabeza, mareos, náuseas, confusión, debilitamiento general e incluso la muerte.

Operación

Acá se debe revisar el tipo de recarga que se requiere, pues hay que considerar que algunos combustibles, como el kerosene -o «parafina»-, deben ser comprados en estaciones de servicio.

Costo

Hay que considerar el valor del artefacto, el energético a usar y del costo de las mantenciones preventivas, que deben ser anuales y ojalá al comienzo de la temporada.

Ojo con el Monóxido de Carbono:

Contar con calefacción segura al interior de los hogares, especialmente en períodos de bajas temperaturas, implica que las y los usuarios mantengan en buen estado los artefactos que operen con parafina y gas. Esto es clave para evitar que se registren episodios de riesgo vinculados, por ejemplo, a la presencia de monóxido de carbono.

El monóxido de carbono se genera durante la combustión y es un gas venenoso, imperceptible, invisible, sin olor y silencioso, que puede generar como síntomas, en caso de intoxicación, dolores de cabeza, mareos, náuseas, confusión o debilitamiento general y puede provocar hasta la muerte.

Videos:

Aplicación para comparar el precio de la Parafina: